El derecho alimentario se basa en dos pilares: Por un
lado, asegurar la salud de las personas y, por otro, proteger los intereses de
los consumidores en relación con los alimentos. Tanto un aspecto como el otro
pueden conducirnos a la lucha contra el fraude alimentario.
A partir de la
llamada crisis de la carne de caballo en 2013, la UE incrementó la actividad
para contrarrestar el fraude alimentario.
Los fraudes alimentarios se presentan cuando alguna
empresa incumple intencionadamente la legislación
Los fraudes
alimentarios se presentan cuando alguna empresa incumple intencionadamente la
legislación relacionada con el comercio de productos. Es decir, los
etiquetados nutricionales expresan una cantidad o calidad inferior o distinta a
la indicada en el envase.
La organización explica que un ejemplo claro de dicho
fraude es la utilización de sustancias para ocultar, cubrir o disfrazar
ingredientes de menor calidad.
También se hace para reemplazar un alimento por otro,
cuando en ningún momento el etiquetado lo menciona.
Ocurre igual al realizar declaraciones falsas
sobre el origen de las materias primas.
En los siguientes enlaces se amplia información sobre este tema:
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